El Cambio como Proyecto Comunitario (1)
La CUR, como su primera letra lo indica, sabe la importancia de pertenecer a una COMUNIDAD. En el libro “Cómo Cambia la Gente”, Timothy Lane y Paul David Tripp reconocen que el proceso del cambio en la vida de cualquier creyente no es sólo algo individual, sino que sucede — primariamente, y en su mayor expresión– dentro de una comunidad.
En esta serie de 5 pequeños recursos, hablaremos acerca de este proceso de cambio dentro de las relaciones interpersonales, y esperamos que sea un punto de partida para reflexión y diálogo con el resto de los CURitos.
La tensión de las relaciones redentoras
Podemos ver en el testimonio de otras personas, así como en nuestra propia experiencia, la importancia de amistades redentoras en el proceso de cambio en nuestras vidas. Sin embargo, también vemos la tensión entre lo que ganamos y lo que tenemos que soportar para que estas relaciones funcionen.
La película de Hugh Grant, “Un Gran Chico” captura bien esta tensión entre la libertad e independencia de un hombre soltero y su anhelo de tener relaciones significativas en su vida: “En mi opinión, todos los hombres son islas. Lo que es más, ahora es el mejor tiempo para ser una isla. Esta es la era de la isla. Hace 100 años, por ejemplo, tenías que depender de otras personas…. Pero ahora, verás, tu puedes construir tu pequeño paraíso. Con las cosas correctas y aún más importante, con la actitud correcta, tu puedes convertirte en un bronceado bombón para jóvenes turistas suecas….la triste realidad es que, como todo habitante de una isla, de vez en cuando, tengo que visitar el continente.” Esta película muestra claramente la necesidad profunda del humano para tener relaciones, y al final concluye que, a pesar del costo, vale la pena buscarlas.
Por otro lado, ese costo a veces nos hace que evitemos ese tipo de relaciones profundas, ya que ellas requieren trabajo, sacrificio, humildad, y el pensar en otros antes que en uno mismo. Mientras que el amar a otros es una cualidad humana, también lo es nuestro egoísmo pecaminoso. En su libro “Se Necesita un Iglesia para Criar a un Cristiano: Cómo la comunidad de Dios cambia vidas”, Tod E. Bolsinger observa:
“Más que cualquier generación anterior, el Americano hoy en día creé: ‘tengo que escribir el guión de mi propia vida.’ La idea de que tal guión se tenga que subordinar a la gran narrativa de la Biblia es algo extraño. Aún más alarmante es la idea de que esta rendición de nuestra historia personal a la historia de Dios tenga que ser mediada por una comunidad de gente caída y que, francamente no queremos que se meta en nuestro camino ni que estorbe nuestras esperanzas y sueños.”
En un sentido, queremos amistades, pero en otro ¡No las queremos! Fuimos creados para vivir en comunidad pero, a causa de la caída del hombre, tendemos a huír de esas mismas amistades que necesitamos. Muy frecuentemente, nuestro anhelo de ellas está manchado por el pecado. Las buscamos solamente en tanto estas satisfagan nuestros deseos y necesidades.
La Biblia reconoce esta profunda tensión en nosotros, y aún así plantea nuestro crecimiento individual en la gracia en el contexto de el cuerpo de Cristo. Las escrituras nos llaman a estar íntimamente vinculados a nuestros hermanos y hermanas en Cristo. Nuestra comunión es un ingrediente esencial para un cambio que perdure. La obra de la redención involucra nuestra relación individual con Cristo juntamente con nuestras relaciones con otros.
¿Cuáles son algunos de los beneficios que has experimentado de tener amistades? ¿Estos beneficios te han hecho procurar el tener amistades en forma desmedida?
¿Cuáles son algunos de los costos que has experimentado de tener amistades? ¿Estos costos te han hecho querer evitar las amistades?
Adaptado de How People Change por Timothy S. Lane y Paul David Tripp (Greensboro, NC: New Growth Press, 2008).


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