La Unicidad de Cristo en Una Era de Relativismo

Por Dick Keyes.

Uno de los asuntos más contenciosos y difíciles que cualquier cristiano tiene que enfrentar actualmente
es la cuestión de la unicidad de Jesucristo.  Este asunto es difícil, en parte, porque nuestra sociedad es
religiosamente pluralista.

Vivimos en una sociedad en donde gente buena, inteligente y sincera alrededor de nosotros tiene muy,
pero muy diferentes convicciones religiosas a las del cristianismo.  En una época de tal pluralismo, ¿Qué
podría llevar a una persona a creer que solo hay un Dios verdadero, y sólo un camino hacia Él?  O, como
me fue preguntado una vez, ¿Cuál es tu excusa para creer tal cosa?

La atmósfera intelectual y espiritual en la que vivimos rápidamente responde a esa pregunta diciendo
que los cristianos que creen en la unicidad de Cristo, la creen únicamente porque son arrogantes,
ignorantes, etnocéntricos, y quizás neuróticos.  Si un cristiano trata de convertir a alguien, entonces él o
ella es visto(a) como intolerante, imperialista, y quizás hasta con un desequilibrio psicológico.

Los cristianos no queremos ser arrogantes, ignorantes, etnocéntricos, o neuróticos, ni tampoco queremos
siquiera que otra gente piense así de nosotros.  Al mismo tiempo, la unicidad de Cristo como el Hijo de
Dios, como el camino, la verdad, y la vida, el único camino al Padre, no es algo que los cristianos
puedan simplemente descartar o hacer a un lado como si fuera algo opcional o que estuviera en la
periferia de la fe.

Conforme nos relacionamos con otros en medio de estas suposiciones desafiantes, tenemos que ir al
lugar en donde algunas de esas asunciones se originan.  La convicción de la unicidad de Cristo no surgió
o prosperó primeramente en la era colonial del imperialismo Occidental del siglo XIX.  De hecho, ni
siquiera surgió en Europa.  La fe cristiana es una religión del Medio oriente y no una religión Europea.

Además, el pluralismo religioso no es nada nuevo.  El comienzo de la fe cristiana se dio en el Imperio
Romano.  El Imperio Romano del primer siglo era posiblemente más pluralista que la América moderna.
Era radicalmente más diverso en sus diferentes movimientos religiosos.  Y la fe cristiana, con su
afirmación de la unicidad de Cristo, creció y se fortaleció exactamente en ese escenario pluralista.  El
pluralismo en el mundo moderno puede sorprender a la iglesia de hoy, pero no representa ningún reto
para la fe cristiana.

Irónicamente, el Nuevo Testamento tiene una relevancia especial para nosotros al lidiar con el
pluralismo.  Lejos de ponernos en un nuevo paradigma, el pluralismo nos regresa al primer siglo, justo al
escenario del libro de Hechos.  El pluralismo era exactamente lo que el apóstol Pablo enfrentaba tan
pronto como salía de la puerta central de una sinagoga hacia la calle principal de cualquier ciudad gentil.

Pluralismo y Relativismo

Mientras que el pluralismo no es nuevo, necesitamos reconocer que nuestra sociedad ha desarrollado
una forma de verlo que es aceptada ampliamente.  Esa forma de ver el pluralismo es un sistema
filosófico llamado relativismo.  El relativismo es un posible paradigma para entender el pluralismo.  Es
un sistema que niega que cualquiera pueda conocer la verdad absoluta sobre Dios o sobre las cosas y
afirma que para una persona es ingenuo pensar que él o ella tiene conocimiento de dicha verdad.  El
relativismo declara que somos finitos; que no tenemos las normas o criterio para juzgar afirmaciones de
verdades que compiten entre si, ni una escala con la cual podamos medir o examinar creencias que
difieren.

Cuando considero el relativismo, frecuentemente pienso en el ejemplo de un salvavidas en la playa que
tiene una silla elevada para poder mirar hacia abajo, por encima de todos, y ver lo que está pasando.  Él
logra tener una perspectiva que nadie más en la playa tiene.  Todos los demás tienen sus pies en la arena
y no pueden ver más allá de sus vecinos inmediatos.  Pero el salvavidas tiene una silla elevada desde la
cual puede ver toda la playa.  El relativismo nos dice que nadie tiene ese punto de vista elevado en lo
que concierne a la religión.  Todos están al nivel de la tierra, únicamente con sus perspectivas locales.

El relativismo afirma que hay mucha gente con perspectivas diferentes diciendo lo que ellos creen que
es la verdad fundamental, pero que simplemente están expresando sus propias creencias.  Ellos están
intentando nombrar algo que es innombrable.  El relativismo afirma que no tiene sentido hablar de que
algunas religiones sean verdaderas y otras falsas; el hacerlo introduce a la discusión categorías erróneas.
Para el relativista no hay religiones que sean verdaderas o falsas.  Ciertamente ninguna es verdadera en
alguna forma que excluya a otras de ser verdad.  Todas son verdaderas en el sentido de que todas hacen
más o menos el mismo trabajo; ellas expresan los anhelos humanos más profundos y son los medios
para alcanzar la cohesión social; ayudan a mantener sociedades juntas y les proveen de un sentido de
unidad y propósito común.

Así como nunca dirías que el helado de vainilla es el único helado verdadero, y que el helado de
chocolate es un helado falso porque prefieres el de vainilla; así también el relativista dice que nunca
deberías hablar de esta forma acerca de tus preferencias religiosas.  Los asuntos verdadero y falso no
tienen lugar en la discusión.

¿Cómo se relaciona el relativismo con el pluralismo?  Puesto simplemente, el relativismo le falta al
respeto al pluralismo.  El relativismo parece no tener un alto terreno moral.  Parece celebrar la pluralidad
de creencias religiosas y ser tolerante, no prejuicioso, generoso e ilustrado.  Parece celebrar la diversidad
de las perspectivas religiosas, pero de hecho el mensaje del relativismo es que éste es la única forma
exclusiva y correcta de entender el panorama de la diversidad religiosa en el mundo. De hecho, ¡el
relativismo es extremadamente absolutista! Asume para si el mismo estado que desdeña cuando otros lo
asumen.

El Camino Hacia La Cima de la Montaña

El relativista es un absolutista del closet.  Puedes haber oído la idea de que todas las religiones son
caminos, o senderos que llevan hacia la cima de la misma montaña.  Cuando finalmente llega a la cima
de la montaña y ve a Dios, la persona se da cuenta de que no tomó la única ruta, sino que hay mucha
gente en su camino hacia Dios que ha tomado todo tipo de senderos o religiones.

Esta analogía de la montaña suena muy humilde y hace que cualquiera que esté en desacuerdo se sienta
ignorante, tonto, y arrogante al pensar que su camino es el único camino.  Pero la pregunta que debe ser
contestada es- ¿En dónde está parada la persona que está describiendo esta montaña? El o ella deben
estar en un aeroplano para poder ver toda la montaña.  ¿Por qué es el relativista el único que puede tener
un aeroplano cuando todos los demás sudan subiendo con dificultad por sus caminos en ignorancia?

El relativista no está dándonos simplemente una bella imagen de apertura, más bien está dando un
modelo exclusivo para entender todas las religiones del mundo.  El relativismo es una sobre-religión o
una meta-religión que forza a todas las religiones en su propio molde.  Suena humilde y dispuesto a
admitir la falibilidad del conocimiento humano, pero produce una visión única de la verdad absoluta que
excluye a todos los otros contendientes.  El relativista afirma que tiene una percepción inmaculada de la
verdad religiosa, pero al mismo tiempo niega que cualquiera pueda tener dicha perspectiva.

El relativismo niega el pluralismo, la idea de que hay diferentes opciones que difieren substancialmente
las unas de las otras.  El relativismo, de hecho, destruye el pluralismo.  Homogeniza todas las
diferencias de tal manera que se ven básicamente iguales.  En la ilustración propia del relativista, el
pluralismo está representado por esas pobres gentes luchando para subir la montaña, todos ellos en la
misma ignorancia sobre lo que están haciendo.

Piensa lo que esto significa para religiones específicas.  Por ejemplo la fe cristiana afirma una creencia
en un Dios personal.  El budismo niega que exista un Dios personal.  El relativismo dice que estas dos
religiones son realmente iguales en sus convicciones más básicas.  Es un proceso homogenizante que
obscurece las verdaderas diferencias.

Así que, para el relativista todos los puntos de vista son uno sólo.  Todas las religiones son caminos a la
salvación.  Pero aquí nos debemos preguntar, ¿Qué significa la salvación?  Diferentes religiones tienen
puntos de vista muy diferentes sobre la salvación.  ¿Qué salvación gana el derecho de ser sobre la que
hablamos?  Para el budismo la salvación es nirvana.  El budista finalmente deja atrás todos sus deseos y
hasta la experiencia de su individualidad.  Compara esto al punto de vista musulmán sobre la salvación.
Cuando menos para los secuestradores de fama reciente, significaba que serían recibidos por setenta y
dos vírgenes de ojos obscuros comprometidas a satisfacer cada uno de sus deseos.

¿Sobre cuál salvación estamos hablando? ¿El cielo de quién? Si tomas la línea relativista, tienes que
aceptar que realmente no podemos decir nada acerca de la naturaleza de la salvación porque en el
momento en que una persona lo hace, ha excluido el punto de vista de otro.  Así que lo único que
podemos decir es que no sabemos nada.  Pero eso no nos lleva muy lejos.  Así que la salvación es
definida genéricamente como algo que  “posibilita una vida moral verdadera” o que “mantiene a raya las
fuerzas de la desesperación.”  Lo que nos intriga es que ninguno de esos enunciados suena como algo que surgió de alguna de las religiones del mundo, sino más bien como el moderno humanismo occidental y liberal forzado en la pluralidad de las religiones mundiales.

En Defensa del Pluralismo

Los cristianos necesitan ser los que defiendan al pluralismo en contra del relativismo. Necesitamos
defender el punto de que hay una diferencia entre las opciones religiosas, y mantener que esas
diferencias son importantes.

¿Por qué son hoy tan ofensivas palabras como ‘conversión’, ‘proselitismo’ o ‘misionero’? No es
únicamente porque la gente involucrada sea hostil e insensible, porque no todos ellos lo son. Es porque
la idea de conversión o proselitismo es ofensiva para las doctrinas del relativismo. Si alguien se
convierte, él o ella está diciendo que las opciones no son todas iguales- de otra forma, ¿Por qué
cambiaría yo? Tú no te conviertes a menos que creas que hay diferencias reales entre las opciones
disponibles. La existencia de cualquier conversión es testimonio del hecho de que esas diferencias
importan, y algunas conversiones son enormemente costosas.

¿Por qué no cambiar si ya no crees que tus convicciones anteriores son verdad? Y, si son lo
suficientemente importantes, ¿Por qué no persuadir a alguien más a cambiar, si esa persona te importa?
¿No es esto verdad en todas las otras áreas del conocimiento? En la historia, economía, ciencias
políticas, medicina y física- hay diferencias importantes. La salud de esas disciplinas académicas
depende de una libre discusión sobre las diferencias en esos campos.  Como hay una pluralidad de
puntos de vista, la gente cambia de opinión con respecto a los impuestos, al calentamiento atmosférico, a
las medidas antiterroristas, y a los orígenes de la Revolución Americana. La gente cambia sus puntos de
vista con respecto a todo tipo de cosas y un buen ambiente educacional, y una sociedad libre, demandan
que sea posible tener una conversión.

¿Por qué es la conversión tan problemática solo cuando se trata de la verdad religiosa en nuestra
sociedad? Si existe un pluralismo real, una verdadera diferencia en las opciones religiosas, entonces es
posible equivocarse, y equivocarse de tal manera que haya grandes consecuencias. Si realmente hay
diferencias, es posible estar tan equivocado que esto pueda ser catastrófico. Podríamos, por ejemplo,
tener que rendir cuentas a un Ser sumamente superior a nosotros mismos. Podríamos estar
completamente equivocados acerca de cómo acercarnos a ese Ser superior. Podríamos estar
prescindiendo de áreas completas de significado en nuestra vida aquí en la tierra.

Si existen elecciones reales entre las opciones religiosas, entonces surgen algunas preguntas muy
incómodas. El relativismo nos dice que es imposible estar equivocados en una forma que importe. Es
perfectamente seguro estar completamente equivocados acerca de Dios, o ignorar completamente a Dios
y las cuestiones de la existencia y relevancia de Dios. Los puntos de vista diferentes son solo
diferencias en preferencia – vainilla, chocolate, café, o lo que sea. Esta forma de ver las cosas anima a
la gente a caminar dormidos a través de las decisiones más grandes de sus vidas.

Es el relativismo el que es el opio de las masas – especialmente en el moderno escenario universitario,
en donde mata y desalienta a lo que pudiera ser una discusión intelectual y espiritual enormemente
estimulante. Las discusiones acerca de serias diferencias, sin embargo, son vistas con mucha frecuencia
como peligrosas y susceptibles de ofender a alguien. Así, la discusión sobre las diferencias es escondida bajo la alfombra lo más rápido posible. Pero si respetamos la pluralidad de religiones, estamos diciendo
que la elección entre ellas es posible y necesaria. ¿Dios?, ¿No Dios?, ¿Cuál dios? Estas son preguntas
importantes que todos deben enfrentar. Necesitamos una atmósfera que facilite el poder hacer estas
preguntas y que no las entierre en la vergüenza y el temor de caer en lo políticamente incorrecto.

Cualquier persona está en libertad de creer en algo que excluya mis creencias. Los relativistas hacen
esto todo el tiempo.  Pero es importante que ellos admitan que están excluyendo mis creencias. Y
entonces podremos hablar – de un absolutista a otro. Podemos ser civiles el uno con el otro, podemos
preocuparnos el uno por el otro, podemos amarnos mutuamente, y podemos tener maravillosas
discusiones juntos. Aún si terminamos aceptando que no estamos de acuerdo, yo pienso que siempre
podremos aprender el uno del otro.

Dándole la Bienvenida a una Discusión Abierta

Si todos admitieran ser absolutistas – y que todo aquel con cualquier tipo de convicción con respecto a
Dios tiene que excluir el punto de vista acerca de Dios de alguien más – podría haber una discusión
mucho más fructífera. Todos tenemos absolutos. Únete al club.  Todos somos fundamentalistas; es sólo
cuestión de qué cosas son fundamentales para nosotros. Si pudiéramos estar de acuerdo hasta este
punto, entonces la discusión acerca de Jesús como el camino a Dios podría ser una discusión que tenga
lugar en una cancha nivelada. Mi esperanza es que podamos tener una atmósfera en la que la realidad
del pluralismo pueda ser puesta sobre la mesa, en la que pueda haber una interacción civil entre
diferentes posiciones y sus enormes implicaciones. Esto requiere de valor para dejar que las preguntas
sean ventiladas y discutidas abiertamente. Debemos darle la bienvenida a una discusión abierta.

En esa discusión, los cristianos deben estar listos para dar una respuesta sobre su esperanza con
gentileza y respeto. Nada desacredita tan rápidamente las afirmaciones del Cristianismo como el hecho
de que estas sean hechas arrogantemente, defensivamente, o únicamente con el deseo de ganar la
discusión.   Que podamos ver a Jesús mismo como el único que nos da la humildad y lealtad a la verdad
que necesitamos para representarlo delante de nuestros contemporáneos.

Dick Keyes (Director de L’Abri Fellowship, Southborough, Massachusetts, EUA) fue el orador en las Conferencias de Consejería Harrington, en la Primavera del  2003, en el seminario Covenant. Es el autor de Más Allá de la Identidad, El Verdadero Heroísmo, Cristianismo Camaleónico, y está terminando un libro sobre el cinismo. El artículo anterior fue tomado de una conferencia sobre la unicidad de Cristo, que él impartió durante su tiempo en Covenant.

Traducción al Español por Ruth Zurielly Martínez
Traducido y usado con permiso del autor y de Covenant Theological Seminary